viernes, 10 de abril de 2026

Letras impresas: El Espantapájaros y su sirviente



Joven dijo, tengo una propuesta que hacerte. Aquí estamos los dos; tú, un joven honrado y de buen corazón, y yo, un Espantapájaros con talento y espíritu emprendedor. ¿Qué me dirías si te pidiera que fueras mi criado?

¿Y cuáles serían mis obligaciones?

Acompañarme alrededor del mundo, ser mi chico para los recados, lavar, cocinar para mí y atender mis necesidades. No tengo nada que ofrecer a cambio sino aventuras y gloria. Es posible que a veces pasemos hambre, pero nunca nos faltarán emociones. Bueno, muchacho, ¿qué me dices?”

Con un diálogo, por cierto, de lo más curioso, comienzan las aventuras de un par sin igual. El Espantapájaros y su sirviente, personajes salidos de la pluma de Philip Pullman, hacen un temerario recorrido para cumplir una misión olvidada o más  bien desconocida.

La inocencia del Espantapájaros se contrapone con la visión de su sirviente, Jack, quien a pesar de ser sólo un niño ha visto los abusos del poder; es bajo este contraste que emprenden camino y con ello no solo ganan en conocimiento mutuo, los lugares que visitan se transforman.


Bajo una visión un tanto quijotesca, a lo largo de la novela no escasean las aventuras, tal y como promete el Espantapájaros, y si bien el libro es recomendado para niños tiene una mirada profunda de la sociedad, los cambios en aras del progreso, la concentración del poder, la lealtad y, por sobre todo la amistad.